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| Los “Ninis” del Magreb |
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Francisco Ruiz Márquez
Desde la década de los años 80, empezó a proliferar alarmantemente, la riada de inmigrantes a nuestras costas, procedentes de los países del Magreb (principalmente Marruecos, y en menor medida, de otros países africanos). Al principio en edad adulta. Posteriormente y de forma paulatina, fueron incorporándose menores de edad, todos ellos en busca de un futuro mejor que el que les esperaría en sus países de origen. Actualmente, el problema continúa, aunque, en su parte positiva, con un mejor control por parte de las autoridades españolas y, por el contrario, con una mayor sofisticación por parte de “las mafias” que organizan estos pases clandestinos desde el otro lado del Estrecho.
Tuve ocasión de conocer, de primera mano, las ilusiones y las esperanzas de estas personas, y por el contrario, también sus tragedias, los llantos y la desesperación de éstos, cuando se producía un naufragio y, como consecuencia, la pérdida de vidas humanas durante el cruce del estrecho hacia España. De eso tienen conocimiento muchos de los tarifeños, que por aquellos tiempos, tuvieron la oportunidad de intervenir en las operaciones de rescate y ayuda que se producían periódicamente, los cuales demostraron sobradamente su solidaridad con ellos, proporcionándoles vestidos, ropas de abrigos y alimentos. Entonces, aunque existían grupos y organizaciones, tales como Cruz Roja, Protección civil, Salvamento Marítimo, etc., no estaban organizados ni preparados para estas avalanchas, como sí lo están ahora y lo demuestran en cada ocasión en que se les requiere. Según recuerdo los inmigrantes a su llegada, eran evacuados a los cuarteles de la Guardia Civil de la zona, y eran las familias de estos guardias los que los proveían de lo más necesario, hasta tanto llegaba la ayuda oficial.
En este último mes ha aparecido en distintos medios de comunicación, la noticia de que, la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Andalucía, está detectando desde el año 2007 en adelante, el incremento en la llegada de menores de edad “ninis” (de 14 a 17 años) en falso desamparo, y como resultado de dicha investigación, una serie de padres marroquíes, han sido denunciados ante la Autoridad Judicial, por estos hechos constitutivos de infracción penal. Esta denuncia no prosperó en principio, al no tener éstos domicilio conocido en España; no obstante se han presentado recursos, solicitando se eleve una orden internacional de búsqueda de los padres, supuestamente con residencia en el Reino Alauita.
Estos padres, con profesiones tales como empresarios; policías, notarios, profesores, etc., y por tanto, con una vida estructurada y con situación socioeconómica buena, realizan su “modus operandi” de la forma siguiente: Llegan a España, acompañados de sus hijos/as adolescentes, con un visado de turista y una vez aquí, los dejan próximos a un centro de protección de menores público, ya escogido y conocido por ellos, donde son acogidos por la administración Autónoma hasta su mayoría de edad, por lo que su abuso e insolidaridad es patente.
Actualmente existen alrededor de 900 menores acogidos en los centros de protección de esta Comunidad Autónoma, en su mayoría marroquíes y los restantes de otros países africanos, los cuales llegaron por medio de “mafias marroquíes”, abriendo un nuevo filón en el tráfico de menores, en pateras y otros medios, siendo acogidos por el garantista sistema de acogida español. Y mientras tanto el Gobierno vecino de Marruecos, al parecer, “no sabe no contesta”, y como consecuencia de ello, no colabora en la erradicación de este sistema de tráfico ilegal de personas menores de edad.
Por lo que respecta a los progenitores de estos menores “ninis” en cuestión, mi opinión es que, aprovechándose de la democracia y de las libertades que disfrutamos en España, dejan abandonados a sus hijos en tierra extraña, pero sabiendo que serán acogidos como en un internado, donde podrán ser educados, estudiar, formarse y estar bien atendidos, y lo que es más sangrante: “Gratis total” hasta su mayoría de edad. Y todo ello en detrimento de otros menores, realmente sin recursos, que son embarcados en pateras y lanzados a la peligrosa travesía del estrecho, con el grave riesgo de sus propias vidas. Niños de la calle, que son los que verdaderamente, tienen las máximas dificultades para llegar, porque no tienen medios para pagarse el viaje. No hay que olvidar que, la manutención y atención de cada uno de estos menores, según la propia Consejería, cuesta 2.500 € mensuales; naturalmente a cargo de los presupuestos generales del Estado y por ende, de todos los contribuyentes de nuestro país.
Y una observación final: Según parece, este fenómeno, ha sido detectado a partir el año 2007 y sin embargo, mi parecer es que, hace ya muchos más años que ocurre, y en mayor medida que la denunciada. Sólo que: “Tanto va el cántaro a la fuente…”
Fuente: Francisco Ruiz Márquez Fecha: 30/11/2011 |
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